Paula Castellanos: con estilo inspirador y humano
Por: Heidy Sandoval Ruiz
Detrás de la bata y los laboratorios, hay mentes brillantes que no conocen fronteras. Hoy tenemos el honor de conversar con la Licenciada Paula Castellanos Fernández, una destacada Química Bióloga y experta en Medicina Transfusional que ha logrado romper el molde tradicional de la ciencia.
Con una maleta llena de conocimientos y una pasión inquebrantable, Paula ha recorrido varios países como conferencista, llevando su experiencia a diversos rincones del planeta y demostrando que la ciencia también se comparte con el corazón y la palabra. Acompáñenos a descubrir la historia de una profesional que viaja, inspira y, sobre todo, salva vidas a través de su conocimiento.
Paula, la Química Biológica es una carrera de mucha precisión y entrega. ¿Qué te inspiró a elegir este camino científico y a adentrarte en el mundo del laboratorio?
Gracias Heydi por tu invitación. Contestando a tu pregunta, es correcto, mi carrera es una profesión donde el profesional a cargo, debe estar con concentración y con la mente organizada para lograr la precisión en lo que se hace de forma muy minuciosa.
El primer impulso a seguir esta profesión cientifica lo tuve de mi padre, el me decia que me veía alma de investigadora, posteriormente me encantaron las ciencias durante el bachillerato, la Biología, Química y Matemática eran mis materias preferidas y al final en el examen de aptitudes que hacen en el quinto bachillerato, me salió que tenia aptitudes para la Química Biológica y así fue como tomé la decisión de estudiar esa carrera, leí sobre ella, me fuí enamorando y a la fecha la volvería a elegir. Amo el mundo del servicio y la relación con pacientes, el estar al frente de un hospital con la bata puesta.
La ciencia evoluciona a pasos agigantados. En tu experiencia, ¿cómo ha cambiado la perspectiva de la Química Biológica en el país desde que iniciaste hasta el día de hoy?
Así es Heidy, la ciencia avanza a pasos agigantados y sobre todo en la especialidad que elegí, que es la Inmunohematología, la medicina transfusional y el gerenciamiento de los Bancos de Sangre, en general en Quimica Biológica, asi como en la especialidad que seguí por mas de 25 años el avance ha sido enorme en el mundo y también bajo diferentes circuntancias que tienen los paises como el nuestro han habido avances desde que inicie hasta la fecha.
Antes los procesos eran por métodos manuales, no existía la automatización que existe hoy en día, con la llegada de la informática y el internet pudimos hacer cosas que no se podian hacer, se desarrollaron pruebas en biología molecular y podemos hoy en día dar resultados mas certeros, mas precisos, minimizar el riesgo en las transfusiones por el contagio de enfermedades y reducir las reacciones adversas. Entender que donar sangre no está sujeto a los mitos del pasado y que es necesario que los Bancos de Sangre cuenten con este vital liquido de una forma no remunerada.



¿Qué es lo que más te apasiona de estar en ese punto clave donde la química y la biología se unen para entender el cuerpo humano?
Lo que más me apasiona es que la unión entre la química y la biología permite comprender los procesos fundamentales que mantienen la vida. Entender cómo las moléculas interactúan dentro de las células y cómo esos procesos se traducen en salud o enfermedad ofrece la oportunidad de generar conocimiento útil para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de los pacientes. Es un campo fascinante porque conecta la ciencia básica con aplicaciones que tienen un impacto directo en la calidad de vida de las personas.
Decidiste realizar un máster en Medicina Transfusional, un área sumamente crítica. ¿Qué te llevó a especializarte en este campo tan específico de la medicina?
Dentro de mi profesión existen varias disciplinas y en particular a mi me encantaron tres desde el inicio, la microbiología, la hematologia y la inmunologia. En mi paso por los Bancos de Sangre me doy cuenta como el investigar es el principal objetivo y como dos ciencias aisladas cada una por su lado pueden dar origen a la inmunohematología, que es la rama de la medicina transfusional que estudia losantígenos presentes en los glóbulos rojos, los anticuerpos dirigidos contra ellos y las reacciones inmunológicas que pueden producirse durante una transfusión, un embarazo o un trasplante y a partir de ahí me enamoro de la medicina transfusional, el proteger la vida del paciente, y el aprender como, cuando y que componente de la sangre es el más adecuado según las diferentes patologías. Definitivamente como lo mencionas algo muy crítico y en mi caso que estuve siempre frente a la emergencia en el banco de sangre que dirigí, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Muchas personas asocian la medicina transfusional solo con «donar sangre», pero va muchísimo más allá. ¿Cómo le explicarías a nuestro público la enorme responsabilidad que conlleva asegurar la compatibilidad y seguridad de cada componente sanguíneo?
Por supuesto que donar sangre, es el primer eslabón en la cadena, sin sangre no puede haber transfusiones y sin transfusiones no existiria la medicina transfusional, pero como tu bien dices, la responsabilidad es muy grande pues debemos velar por la seguridad del donante, del componente sanguíneo y del paciente, y eso implica una alta obligación en saber que componente es el más adecuado para cada paciente y que este no provoque ninguna reacción transfusional, empezando porque cada componente sanguineo va dirigido a corregir patologías específicas, por eso la sangre se separa en estos componentes y en el momento de transfundir deben estar libres de todo agente infeccioso transmisible por la via sanguínea.
Antes de realizar la transfusión debemos velar por esa compatibilidad, que no es más que asegurar que al cruzar las sangres de donante y paciente no contengan ni antigenos ni anticuerpos que puedan ser perjudiciales causando reacciones en el paciente. En el mundo popular se conocen ocho grupos sanguíneos, cuatro positivos y cuatro negativos, pero nuestros glóbulos rojos tienen varios sistemas diferentes que debemos investigar y no solo referirnos al sistema ABO, y por varios de esos otros sistemas es que la sangre puede ser compatible o incompatible. En fin, detrás de cada bolsa donada hay muchas pruebas que realizar antes de transfundir.


En un área donde un pequeño error puede costar una vida, ¿cómo se maneja la presión diaria en el banco de sangre o en el laboratorio de transfusión?
La presión se maneja mediante una combinación de conocimiento técnico, disciplina operativa y una sólida cultura de calidad. En medicina transfusional entendemos que cada muestra, cada resultado y cada unidad de sangre tienen un impacto directo en la seguridad del paciente, por lo que trabajamos siguiendo procedimientos estandarizados, sistemas de doble verificación, controles de calidad y una comunicación efectiva entre los miembros del equipo. Más que trabajar bajo presión, aprendemos a transformarla en responsabilidad, manteniendo la concentración, el rigor científico y el compromiso ético que exige una disciplina donde la precisión no es opcional, sino esencial para salvar vidas.
Los bancos de sangre y los laboratorios de alta complejidad dependen hoy de tecnologías muy avanzadas. ¿Cuál ha sido el avance tecnológico que más ha facilitado o revolucionado tu trabajo en los últimos años?
Sin duda, uno de los avances que más ha revolucionado nuestro trabajo ha sido la incorporación de las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAT) junto con la automatización integral de los laboratorios. La tecnología NAT ha permitido detectar infecciones transmisibles por transfusión en fases mucho más tempranas, reduciendo significativamente el período ventana y aumentando la seguridad del suministro de sangre. Al mismo tiempo, la automatización de la inmunohematología, la trazabilidad digital de los hemocomponentes y el uso de sistemas informáticos especializados han mejorado la eficiencia, la estandarización de los procesos y la disminución de errores humanos.
Actualmente, la integración de análisis de datos, inteligencia artificial y herramientas de apoyo a la decisión clínica promete llevar la seguridad transfusional a un nivel aún más alto, permitiéndonos anticipar riesgos y optimizar la gestión de los recursos sanguíneos.
Seguramente has vivido momentos de mucha adrenalina cuando se necesita una transfusión de emergencia. ¿Hay alguna experiencia en particular que te haya marcado profundamente y que recuerdes con especial satisfacción?
Si, sobre todo al frente de un Banco de Sangre de un hospital de emergencias como el que yo dirigí, el Hospital de Accidentes del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, es donde la adrelanina está al nivel de la emergencia, y recuerdo varías experiencias muy satisfactorias que desencadenaron en recuperar la vida de pacientes afectados por accidentes y violencia gracias a la intervención oportuna y eficaz del Banco de Sangre.
Una de las experiencias más satisfactorias es ver recuperarse a un paciente con múltiples heridas por arma de fuego que llega en estado crítico y requiere una transfusión masiva. Saber que el trabajo coordinado del Banco de Sangre, el laboratorio y el equipo clínico contribuyó a salvar su vida y permitirle regresar con su familia es una de las mayores recompensas que he tenido.
¿Cuál consideras que es el mayor reto actual que enfrentan los profesionales de la medicina transfusional (por ejemplo, la cultura de donación voluntaria, el abastecimiento, etc.)?
Considero que uno de los mayores retos actuales es garantizar un suministro de sangre suficiente y seguro mediante el fortalecimiento de la donación voluntaria y repetitiva. A esto se suman desafíos como el envejecimiento de la población, el aumento de la demanda transfusional, la necesidad de incorporar nuevas tecnologías como NAT y la implementación de programas de Gestión de Sangre del Paciente para optimizar el uso de los hemocomponentes. El reto no es solo disponer de sangre, sino asegurar que llegue al paciente correcto, en el momento adecuado y con los más altos estándares de calidad y seguridad.
Con una preparación tan sólida, tu conocimiento es muy valioso. ¿Te atrae la docencia o la investigación para guiar a las nuevas generaciones de químicos biólogos?
Sí ambas, pero en la actualidad especialmente la docencia. Considero que compartir conocimientos y experiencias con las nuevas generaciones es una forma de multiplicar el impacto de nuestro trabajo. Me motiva contribuir a la formación de profesionales críticos, éticos y comprometidos con la ciencia y la salud. Al mismo tiempo, la investigación es fundamental porque permite generar nuevo conocimiento y mantener una enseñanza basada en la evidencia. Creo que ambas actividades se complementan y son esenciales para el avance de las ciencias biomédicas.
Si tuvieras que darle un consejo de oro a los estudiantes que hoy están en las aulas universitarias queriendo seguir tus pasos en el área de la salud, ¿cuál sería?
Mi consejo sería que nunca pierdan la curiosidad por aprender y que recuerden que detrás de cada muestra, análisis o procedimiento hay una persona que confía en nuestro trabajo. La excelencia técnica es fundamental, pero también lo son la ética, la responsabilidad y la empatía. Que se mantengan actualizados, abracen la innovación y comprendan que en el área de la salud el aprendizaje es continuo. Cada esfuerzo que hagan hoy puede marcar una diferencia en la vida de un paciente mañana.
Para cerrar, Paula: detrás de las batas, los microscopios y las pruebas de laboratorio, ¿quién es Paula Castellanos cuando se quita el equipo de trabajo? ¿Cómo te gusta disfrutar de tu tiempo libre?
Aunque mi vida profesional gira en torno a la ciencia, la medicina transfusional y la formación académica, fuera de esa disciplina soy una mujer alegre que disfruta profundamente de la familia y los amigos. Me apasionan las artes en todas sus manifestaciones, especialmente la música, la danza, la pintura y el teatro. Encuentro en la escritura una forma de expresar emociones y reflexiones que complementan mi faceta científica. De hecho, uno de los proyectos que más ilusión me genera actualmente es la próxima edición de un poemario, siguiendo la inspiración y el legado de mi padre, quien me transmitió el amor por las letras. Creo que ese equilibrio entre ciencia, arte y afectos es lo que me permite crecer tanto profesional como personalmente.
No cabe duda que nuestra invitada sabe la combinación perfecta de rigurosidad científica y una profunda empatía humana.
Agradecemos a la licenciada Paula Castellanos Fernández por abrirnos las puertas de su profesión y recordarnos que, detrás de cada transfusión exitosa y cada diagnóstico certero, hay mentes brillantes trabajando con el corazón. ¡Muchas gracias, Paula!


