PUERTAS VIEJAS: SIETE AÑOS DE UN SUEÑO QUE SE CONVIRTIÓ EN REFUGIO PARA LA BOHEMIA Y EL ARTE
Por Heidy Sandoval Ruiz
Periodista – Contadora de historias
En el corazón del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala existe un lugar donde las canciones del ayer continúan despertando emociones, donde la nostalgia se transforma en alegría y donde cada melodía parece tener una historia que contar.
Se trata de Puertas Viejas Restaurante-Bar, un espacio que celebra siete años de existencia y que representa mucho más que un establecimiento gastronómico: es la materialización del sueño de una mujer que encontró en la música, el arte y la bohemia una manera de compartir su pasión por la vida. «Estos siete años han representado el alma de una mujer que creyó que la bohemia, la música y los sueños no tienen género ni edad», expresa Rouanet al recordar el significado de este aniversario.
Un lugar donde las canciones cuentan historias
Puertas Viejas nació con una esencia muy particular: rescatar la música del ayer, aquella que permanece en la memoria colectiva y que tiene la capacidad de transportarnos a momentos inolvidables. Para su fundadora, la música constituye el pilar de un concepto que trasciende las paredes de un restaurante.
«Puertas Viejas nació como un camino al recuerdo, poniendo como pilar la música del ayer, esa música que tiene sentido, que nos enamora, nos emociona y nos permite ser felices alrededor de una canción», explica. Y precisamente allí radica parte de su encanto: en la posibilidad de reencontrarse con melodías que marcaron distintas épocas y generaciones, mientras se disfruta de un ambiente acogedor, buena comida y la compañía de amigos.
Un escenario para el talento nacional
Uno de los aspectos más significativos de este proyecto es su compromiso con las expresiones artísticas guatemaltecas.
Puertas Viejas ha abierto sus puertas al talento nacional, brindando oportunidades a intérpretes musicales, artistas de teatro y representantes de otras manifestaciones culturales. Esta vocación artística responde a la visión de Ehiby, quien considera que el establecimiento debe ser un espacio donde el arte encuentre oportunidades para manifestarse y acercarse al público.
«Puertas Viejas es un concepto y no simplemente un lugar. Es una forma de vivir la bohemia, de reencontrarnos con nuestra historia y de compartir emociones», afirma.

El sueño de una mujer que creyó en sí misma
Detrás de estos siete años también existe una historia de perseverancia, desafíos y satisfacciones.
Emprender nunca es sencillo. Mantener vivo un proyecto exige dedicación, constancia y, especialmente, la convicción de que aquello por lo que se trabaja tiene un verdadero significado. Para Ehiby Rouanet, Puertas Viejas también representa una expresión de libertad femenina.
Su propósito ha sido crear un ambiente donde las personas, especialmente las mujeres, puedan disfrutar de la música y la convivencia sintiéndose libres, seguras y felices. Es una visión que merece destacarse, porque demuestra que los espacios de entretenimiento también pueden contribuir a promover la confianza, el respeto y la participación de las mujeres en la vida cultural.
Siete años de recuerdos y emociones
Ubicado en la 7a. avenida 0-43, zona 1, a pocas cuadras de la Catedral Metropolitana, Puertas Viejas llega a su séptimo aniversario con una historia construida alrededor de canciones, encuentros, artistas y personas que han acompañado este recorrido. Cada presentación musical, cada aplauso y cada reunión entre amigos forman parte de una trayectoria que hoy merece celebrarse.
Pero quizás lo más hermoso de esta historia sea descubrir que, detrás de esas puertas, existe una mujer que encontró la manera de compartir con los demás aquello que le produce felicidad.
Ehiby lo resume con palabras sencillas, pero profundamente significativas:
«Puertas Viejas es el reflejo de mi alma bohemia, de mi amor por el arte y de mi convicción de que siempre habrá una canción capaz de reunirnos y hacernos felices».
Y concluye con una frase que encierra toda la esencia de su proyecto: «En resumidas palabras es mi espacio felíz».
Siete años después, Puertas Viejas continúa siendo testimonio de que los sueños, cuando se alimentan con pasión y perseverancia, pueden convertirse en lugares donde también encuentran espacio los sueños de los demás.
¡Felicitaciones a Ehiby Rouanet y a toda la familia de Puertas Viejas por estos siete años de música, arte, bohemia y recuerdos!
Porque hay puertas que se abren para entrar, pero otras, como Puertas Viejas, se abren para encontrarnos con nuestras emociones.
